Inicio

Hantavirosis


CIE-10 B33.4

Justificación
La hantavirosis es una enfermedad transmisible que forma parte del grupo de enfermedades virales zoonóticas. Los patrones característicos de la transmisión son de tipo esporádico con zonas endémicas. En América, las infecciones humanas que producen los virus Hanta se presentan bajo la forma clínica como Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH) o más comúnmente conocido como Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH). Es un problema de salud pública en la Región de Las Américas, por su elevada letalidad y por las dificultades en el tratamiento de sostén cuando el personal no está familiarizado con la enfermedad. Su vigilancia permite la captación oportuna de casos, el inicio de una investigación y la aplicación de acciones de control y prevención tendiendo a reducir la morbilidad y la letalidad. La vigilancia es también fundamental para identificar las zonas de riesgo y los nuevos reservorios para orientar las medidas de prevención.
Distribución
En la Región de las Américas se  describe por primera vez en 1993 en los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU), pero en Argentina y Bolivia, existen antecedentes de infección por Hantavirus desde 1985 por estudios serológicos retrospectivos a partir de casos clínicos. Se han notificado desde entonces casos aislados y conglomerados de casos de SPH en Canadá, Brasil, Bolivia, Uruguay, Chile, Venezuela, Panamá, Argentina y en nuestro país, donde se considera zona endémica a la región Occidental o Chaco. El patrón de distribución sigue la dinámica de los roedores reservorios, y la intervención humana en hábitat silvestres. Por las actividades de riesgo, el mayor número de casos se dan en varones adultos jóvenes.
Descripción clínica y diagnóstico de laboratorio
Es una enfermedad febril aguda que puede variar desde un proceso inaparente hasta formas graves, con alta letalidad. Se caracteriza por un inicio abrupto, con aparición repentina de fiebre, cefalea, mialgias y astenia; pudiendo presentarse en algunos casos un cuadro de vómitos y diarrea.  Este período prodrómico dura entre 4 a 6 días y puede confundirse con un cuadro gripal o dengue. La enfermedad puede remitir favorablemente o evolucionar rápidamente a una fase cardiopulmonar, en la que se presenta el característico cuadro de distrés respiratorio y alteraciones hemodinámicas graves. La tasa de letalidad en esta fase puede alcanzar el 50%. Se han descripto casos en América con afectación renal y del sistema nervioso. En los sobrevivientes, el restablecimiento es rápido, pero se constata una fase de convalecencia larga,  que puede llevar varias semanas a meses. Los exámenes de laboratorio clínico en el periodo prodrómico se caracterizan por una VSG normal, recuento de glóbulos blancos normales o ligeramente aumentados, lo que la diferencia de la leptoespirosis. En la etapa tardía de la fase prodrómica o temprana de la cardiopulmonar se observan leucocitosis con desviación a la izquierda, incremento del hematocrito, presencia de inmunoblastos circulantes, plaquetopenia, hipoalbuminemia, aumento de LDH y de las transaminasas; la radiografía de tórax muestra infiltrados pulmonares bilaterales, seguido de edema pulmonar no cardiogénico.

 

El diagnóstico de laboratorio se puede realizar por pruebas serológicas como ELISA para detección de anticuerpos de tipo IgM, o de tipo IgG por seroconversión; pruebas moleculares como RT- PCR en coágulo o en órganos para detección de ARN viral; por inmunohistoquímica en órganos obtenido durante la autopsia. Para realizar el diagnóstico confirmatorio se requieren muestras en el período agudo de la enfermedad (muestras de suero y coágulo) y en el periodo de convalecencia (30 días) (muestra de suero). Las muestras de autopsia para inmunohistoquímica deberán ser incluidas en parafina o embebidas en formol bufferado. Ver Capítulo 6 “Vigilancia de laboratorio”,

Agente
Se trata de un virus tipo RNA, que pertenece a la familia Bunyaviridae (no poseen vector artrópodo). El prototipo del género hantavirus es el virus Hantaan, cuyo nombre proviene del río Hantaan en Corea. El primer hantavirus en América se denominó Virus Sin Nombre en EEUU. En el Cono Sur de la Región se conocen al menos nueve genotipos distintos, y siete de ellos han sido asociados al SCPH: el virus Andes, Lechiguanas, Hu39694, Laguna Negra símil, Bermejo y Juquitiba.
Reservorio
Los hantavirus se mantienen en la naturaleza infectando crónicamente a diferentes especies de roedores. En América son roedores silvestres de la familia Muridae, subfamilia Sigmodontinae. Los roedores que han sido implicados en la transmisión en el Cono Sur de América son: Oligoryzomys (O.) chacoensis para el genotipo Orán, O. flavescens para el Bermejo,  Lechiguanas, Hu39694 y Andes, Callomys callosus para Laguna Negra símil, O. nigripes para el virus Juquitiba, O. longicaudatus para el virus Andes.
Modo de transmisión
El virus es eliminado por los roedores infectados mediante sangre, secreciones o excretas (orina y materia fecal), y es transmitido al hombre por inhalación a través de aerosoles. Todas las actividades rurales, turismo aventura, camping, pesca, caza, en sitios donde habitan los roedores silvestres reservorios del virus, son factores de riesgo para la infección. Se considera que puede penetrar también a través de pequeñas heridas de la piel o mucosas. La transmisión persona a persona se ha documentado en el sur de Argentina, asociada al virus Andes.
Periodo de incubación y transmisibilidad
El periodo de incubación es variable en el hombre con un rango de 4 días a 6 semanas y un período medio 15 a 20 días. Los roedores infectados pueden eliminar el virus a través de la orina por períodos prolongados.
Susceptibilidad e inmunidad
Todas las personas sin infección previa son susceptibles. No se han reconocido segundas infecciones, pero tampoco se conocen la protección ni la duración de la inmunidad conferida por la infección.
Modalidad de vigilancia
Tipo de vigilancia: universal.

 

Estrategias de vigilancia: clínica para detectar todo síndrome febril agudo y laboratorial para la confirmación etiológica. También se describen mapas de distribución y dinámica de los roedores como parte de la vigilancia de factores de riesgo.

Modo, periodicidad e instrumentos de notificación: individual e inmediata en la ficha de Síndrome febril agudo y en planilla semanal ENO. (Ver capítulo N°5: Instrumentos de notificación)

Flujograma de notificación: ante un caso sospechoso se notifica a la UER. La UER notifica a la UGD de la DGVS.

 

Definiciones de caso
Caso sospechoso: Zonas endémicas: paciente previamente sano con fiebre igual o mayor a 38 grados, y uno o más de los siguientes síntomas: mialgias, disnea o dificultad respiratoria, nauseas, vómitos, tos, escalofríos, cefalea y dolor abdominal. Zonas no endémicas: paciente previamente sano con fiebre igual o mayor a 38 grados, seguido de distrés respiratorio de etiología no determinada.

 

Caso confirmado por laboratorio: todo caso sospechoso con pruebas de laboratorio confirmatorias.

 

Procedimientos de investigación
Identificación de casos adicionales:

 

Búsqueda retrospectiva en los servicios de salud: se realiza sólo ante la sospecha de brote o conglomerado. Realizar la búsqueda en los registros de consultas de emergencia bajo el criterio de síndrome febril, gripal, dificultad respiratoria y otros compatibles; también se busca en registros de hospitalización bajo el criterio de distrés respiratorio, neumonía adquirida en la comunidad sin diagnóstico etiológico, síndrome hemorrágico y otros compatibles. Se identifica el caso, se investiga la ficha clínica y se realiza la visita domiciliaria para verificar el cumplimiento de la definición de caso. Si se encuentra dentro del periodo de tiempo posible para confirmación por laboratorio, se realiza la prueba correspondiente.

Búsqueda activa (BA) comunitaria: realizar una búsqueda activa por informantes claves (IC) en el hogar, y entre las personas que realizaron las mismas actividades y en la comunidad.

Vigilancia intensificada: intensificar la captación de febriles y la solicitud de pruebas de laboratorio.

Descripción de los casos según tiempo, lugar y persona: realizar una entrevista en profundidad a los casos, autopsia verbal a familiares de caso de fallecidos, observación de los ambientes de exposición. Construir la línea de tiempo de cada caso teniendo en cuenta la fecha de: probable exposición al riesgo, inicio de síntomas, primera consulta, captación o sospecha, toma de muestra, diagnóstico de laboratorio, hospitalización y de egreso. Georreferenciar según probable sitio de exposición. Con los casos acumulados, analizar periódicamente la proporción según edad, sexo, lugar y tipo de exposición, manifestaciones clínicas de severidad y la letalidad.

Identificación de contactos y expuestos al mismo riesgo: listar los contactos o expuestos asintomáticos y realizar toma de muestras y seguimiento clínico hasta 6 semanas después de la última exposición, indicando consulta inmediata ante los primeros síntomas.

Identificación de la fuente y factores de exposición: indagar sobre contacto con roedores y por los sitios de exposición (sitio de recreación, camping, parques, bosques, zonas rurales, establecimientos ganaderos) y actividad de exposición hasta 45 días antes del inicio de síntomas. Ante zonas nuevas, puede realizarse la captura de roedores y los estudios correspondientes siguiendo la metodología y las normas de bioseguridad establecidas internacionalmente.

Medidas de prevención individuales y comunitarias
·         Instruir a la población respecto a los modos de transmisión de la enfermedad, y las actividades de riesgo como camping, pesca, caza, tareas rurales, limpieza de ambientes rurales cerrados, en galpones acopiadores de semillas. En caso de no poder evitar dichas actividades, realizarlas con la protección adecuada.

 

·         Extremar las medidas de protección en áreas enzoóticas para evitar el contacto con excretas de roedores.

·         Proveer a los trabajadores con riesgo ocupacional de elementos para protección para cada tarea.

·         Utilizar mascarilla en actividades en zonas rurales o periurbanas que signifiquen remover polvo (barrer, cortar pasto, cortar y acomodar leña, otras). Es importante no barrer ni aspirar áreas contaminadas con excrementos de roedores. Antes de limpiar un área cerrada, mojar con abundante agua con hipoclorito a dilución de limpieza la zona.

·         No introducir pastos o ramitas a la boca.

·         Evitar el acceso de roedores a los domicilios y peri domicilio. Guardar los alimentos para humanos y para animales en sitios fuera del alcance de los roedores, eliminar basuras, acondicionar escombros, leñas para evitar que sean refugios de roedores. Tapar orificios que pueden ser puertas de entrada para los roedores a los domicilios.

·         Control de roedores en domicilio y peri domicilio. No se recomienda el uso de cebos en viviendas rurales ya que atrae a los roedores silvestres. No se recomienda colocar trampas para roedores, y en caso de hallar animales muertos manipularlos con guantes y mascarillas.

Control del paciente
Tratamiento específico: no existe un tratamiento específico. Realizar tratamiento de sostén del caso, que deberá ser asistido en establecimientos hospitalarios, de preferencia con unidades de terapia intensiva.

 

Aislamiento: ninguno.

Control de contactos expuestos al mismo riesgo
Profilaxis: no está indicada.

 

Cuarentena: no está indicada. Realizar vigilancia clínica a los expuestos al mismo riesgo y a contactos estrechos.

Control del ambiente
Control del ambiente inmediato: ninguna especial, seguir las normas de bioseguridad.

 

Control de vectores: no corresponde.

Control de reservorios o fuentes de contaminación: no se realiza el control de roedores en su hábitat silvestre. Sólo deben realizarse las acciones para reducir la posibilidad de que los roedores se acerquen a las viviendas según las medidas de prevención. Utilizar la protección adecuada cuando se realizan actividades rurales recreativas o laborales.

Medidas de control en caso de brote/epidemia
Llevar adelante las pautas de investigación, las medidas de prevención y control de paciente, contactos y ambiente.
Medidas de vigilancia y control en caso de desastres
Debe alertarse a la población sobre las medidas preventivas e intensificarse la vigilancia y sospecha ante casos de fiebre inespecífica luego o durante inundaciones, incendios forestales o desforestación con maquinarias.
Medidas internacionales y recomendaciones para viajeros
No constituye una patología de denuncia internacional.

 

Las personas que viajen a zonas con casos deben tener en cuenta las medidas preventivas en caso de realizar alguna actividad de riesgo. En las personas que procedan de zonas con casos y que hayan realizado alguna actividad de riesgo, deberá sospecharse la enfermedad ante la presencia de signos y síntomas compatibles.